Teletrabajo, ¿Cómo sobrevivir a un verano sin colegio ni actividades para nuestros hijos?

Quienes tenemos la oportunidad de hacer teletrabajo desde que comenzó el estado de alarma por la epidemia de COVID-19 podemos sentirnos afortunados teniendo presente a la cantidad de personas que aún a día de hoy continúan con un expediente regulador temporal de empleo; sin embargo, esta modalidad de trabajo ha generado un alto porcentaje de estrés por diversos motivos. 

Compaginar el apoyo lectivo a nuestros hijos junto con cumplir los objetivos laborales, además de mantener el bienestar psicológico y garantizar la economía familiar, no hizo más que aumentar la presión. Sin embargo, ahora terminó el curso escolar y hay que establecer una nueva rutina para los pequeños.

¿Qué podemos hacer a partir de ahora para sobrellevar la nueva dinámica de las vacaciones escolares?

El primer paso será plantearles a nuestros hijos la situación que se está viviendo, exponer de manera clara que la enfermedad no ha desaparecido y que este verano será diferente a cualquier otro.

Si no lo has hecho ya, el siguiente paso será separar el espacio de trabajo del familiar, en la medida que las dimensiones del hogar lo permita. De esta manera será mucho más sencillo marcar una jornada laboral.

Una ayuda muy sencilla y práctica que puede ayudar a mantener el orden es recurrir a carteles de advertencias en los que se pueda leerse claramente que mamá o papá están trabajando y no se puede reclamar su atención constantemente, salvo que sea algo urgente. 

Otro punto fundamental será aceptar que con niños pequeños en el hogar, no se va a poder rendir en una jornada laboral común de 8 horas, con lo que habrá que adaptarse a un ritmo diferente y hacer ejercicio de concienciación sobre ello. Para que los padres puedan cumplir con su planning de trabajo, será de ayuda marcar un calendario con una rutina para los niños y proponerles que participen en su elaboración. Para este horario será importante establecer lecturas, juegos, manualidades, ejercicio, escribir historias, construir maquetas, etc.; en definitiva, crear proyectos con los que se involucren y tengan ilusión.

Sin embargo, tendremos que ser precavidos y no fijar objetivos que no podamos cumplir en nuestro teletrabajo. Ahora más que nunca tendremos que ser flexibles, si nos interrumpen en un determinado momento, actuaremos con normalidad y no nos dejaremos llevar por el enfado, tenemos que tener en cuenta que esta rutina va a estar presente durante algún tiempo y ser más laxos contribuirá a la armonía familiar.

Hay que tener en cuenta que somos el ejemplo de nuestros hijos, y en muchos casos copiarán nuestras conductas. Si los progenitores viven la situación con agobio, nerviosismo o irascibilidad, los hijos también percibirán la realidad de esa manera.

Llegados a este punto, es importante hacer mención del uso responsable de la tecnología.

Si no se tienen zonas comunitarias donde puedan jugar, refrescarse o espacios en los que puedan moverse, los niños tendrán mucha energía acumulada y la televisión, los videojuegos y teléfonos móviles parecerán las opciones más eficaces para que permitan a los padres trabajar con cierto ritmo. Inculcarles un uso responsable de la tecnología es una asignatura pendiente, y es el momento perfecto para educarles en ello. ¿Qué podemos hacer?

  1. En primer lugar, los padres son los encargados de enseñar a los menores la importancia de actuar de forma disciplinada con las nuevas tecnologías.
  2. Cuando vayas a plantear este diálogo de disciplina, asegúrate de que se haga en el ambiente adecuado, no después de una riña por su abuso o porque no está cumpliendo el calendario de actividades que habíais establecido conjuntamente, o porque interrumpe tu teletrabajo.
  3. A los niños hay que hacerles entender la importancia que tiene la buena gestión del tiempo y la relevancia de la tipología de juegos que consumen. Podéis redactar un documento entre ambas partes, ahí podéis dejar constancia del compromiso adquirido y el plan que se va a seguir para hacer un uso racional de la tecnología.
  4. Para que esto pueda cumplirse sin dificultades, podéis poner un reloj que avise de los tiempos de actividad, así no habrá confrontaciones.
  5. Podéis establecer un sistema de puntos y marcar un objetivo. Por ejemplo, si respetó los horarios se le premia con un punto, si no lo respetó se le restará ese punto; de modo que al final del verano puedan tener puntos suficientes como para que podáis hacer una actividad que le haga ilusión.
  6. Para reforzar su autoestima y compromiso, podrás hacer una puesta en valor ante familiares y amigos cercanos de los buenos resultados y los esfuerzos que hace para llevar a cabo su compromiso con el horario marcado y el respeto por el teletrabajo de mamá o papá; de esta manera verá que aporta valor al conjunto familiar y que su día a día es el medio para conseguir cualquier objetivo.
  7. Y lo más importante, los padres siempre deben de actuar como ejemplo ante cualquier comportamiento y será responsabilidad de toda la familia hacer un buen uso de la tecnología. 

Cabe destacar que los expertos recomiendan que el uso de móviles, tableta o videojuegos se limite según su edad, por ejemplo: de 0 a 3 años, totalmente desaconsejado. De 3 a 8 años no más de 30 minutos seguidos al día. Desde los 8 y hasta los 12 años no exceder una hora; y a partir de los 12 años no exceder las dos horas seguidas frente a una pantalla. 

Dicho esto, cabe decir que con estas apreciaciones no estamos usando la tecnología como moneda de cambio para conseguir algo, sino que se pretende reforzar principios como la responsabilidad, el respeto, la confianza, el esfuerzo y la empatía.

Y para concluir, recordemos uno de los momentos más divertidos que nos ha dejado la historia del teletrabajo.

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